Hacia lo inacabado: 1900-1917

vue exposition Rodin, la chair, le marbre 2012-2013

Tras la exposición del Alma (1900), Rodin alcanza una inmensa gloria, y los coleccionistas se muestran sensibles al prestigio de los mármoles cuyo número va creciendo. Las obras se reproducen a veces en varios ejemplares, aunque la mano del artista siga siendo un potente símbolo (La Main de Dieu [La Mano de Dios]). Numerosas piezas crean un fondo (Le Jour et la nuit [El Día y la noche], Dernière vision [Última versión] o Mort d'Adonis-Océanides [Muerte de Adonis-Oceánides]) y constituyen especies de relieves que cultivan a veces un cierto sfumato, desde la maqueta (Mains d'amant [Manos de amantes], Fée des eaux [El Hada bañándose], Psyché et l'Amour [Psique y el Amor]) hasta la obra acabada, y al contrario de la visión clásica. Por fin los retratos (Victor Hugo, Mme Fenaille, Puvis de Chavannes) muestran la importancia creciente del material bruto en la obra. El busto parece entonces surgir del bloque, como la yema brotando de una planta, mezclando órdenes vegetales y minerales, el arte y la naturaleza, prosiguiendo de esto modo la metáfora de las Fleurs dans un vase [Las Flores en un jarrón].