La Ilusión de la carne: 1871-1890

Vue de l'exposition Rodin, la chair, le marbre
© Musée Rodin - Photo : Jérôme Manoukian

Las primeras obras mezclan las referencias a la Antigüedad con el arte del siglo XVIII, en un estilo bastante característico del Segundo Imperio – gráciles bustos (Orpheline alsacienne [Huérfana alsaciana]), o filosófico de la Antigüedad (L'Homme au nez cassé [El Hombre de la nariz rota]), temas mitológicos (Diane [Diana], Psyché-Printemps [Psique-Primavera]) o retratos con indumentaria moderna (Mme Roll [La Sra. Roll]). El tratamiento del mármol es ilusionista y pretende dar la apariencia del tejido, del encaje, de las flores (Mme Morla Vicuna [La Sra. Morla Vicuña]) o del cabello (Tempête [Tempestad], Pleureuse [Llorona]). La representación del cuerpo femenino desempeña un lugar importante, ya sea joven y bello (La Danaïde [La Danaide], Andromède [Andrómeda], Galatée [Galatea]) o marcado por el tiempo (L'Hiver [El Invierno] o la Belle Heaulmière [La Bella Armera]). Rodin practica sobre todo el pequeño grupo esculpido; los cuerpos, muy acabados, contrastan, por su pulido, con espolones brutos, cuyo significado es bastante fácil de cernir – roca encima de la que se desmoronan Andromède [Andrómeda] o La Danaïde [La Danaide], piel o escote alborotador del que emerge el busto de la Sra. Morla-Vicuña, roca en la que se apoya o de la que emerge Galatée [Galatea]. La obra nubla, a propósito, las pistas y juega con las fronteras mal delimitadas, entre la escultura y su zócalo. A Rodin le gustan estas piezas de carácter íntimo y pasional (Tête de Saint Jean-Baptiste [Cabeza de San Juan Bautista], Désespoir [Desesperanza]) que permiten una comunión entre la obra y el espectador.