El nuevo recorrido

Museografía y nuevas salas: un punto de vista renovado

El lazo histórico entre la colección y el hotel Biron es un elemento esencial del alma del museo; para renovar el espacio, era necesario conservar este vínculo sin alterar su alma. El recorrido busca, por encima de todo, presentar la obra de Rodin en todo su esplendor. No se trata de presentar un « nuevo Rodin », sino de mostrar un punto de vista renovado sobre el artista y su obra.

Los estudios científicos de las últimas décadas han permitido exhumar y comprender mejor una gran cantidad de yesos originales, provenientes de la reserva de la colección, que serán expuestos para la ocasión. El visitante encontrará varias obras inéditas, una visión más completa, más coherente, más accesible de la creación de Rodin, que pone en valor y en contexto los objetos, en un conjunto más claro y accesible. De esta forma, después de la introducción cronológica en la planta baja, presentada en una sala que recrea el hotel Biron en la época de Rodin, el visitante puede acceder al primer piso, donde lo espera un espacio dedicado a la dimensión estética (sala simbolista), o histórica (el pabellón de Alma a comienzos del siglo XX), y al proceso histórico de creación (salas dedicadas al ensamblaje, la fragmentación, y el agrandamiento).  Uno de los salones ovales, verdadero cuarto de maravillas, confronta la práctica escultórica de Rodin con su pasión de coleccionista de antigüedades.

La totalidad de su obra, en sus múltiples facetas, se presenta como un recorrido continuo y fluido gracias a la reintegración de una sala recuperada a las antiguas oficinas.

Este esfuerzo, destinado a recuperar el vínculo original entre Rodin, su historia, y sus ambiciones busca: permitir a cada visitante la inmersión en el universo de su escultura, de la escultura.

Ritmo de la visita: el nuevo recorrido

El proyecto desarrolla en cada nivel un circuito en bucle continuo, accesible a las personas de movilidad reducida. El visitante es invitado a avanzar de una sala a otra gracias a la implantación de obras en perspectiva, pero repartidas, a fin de despejar el paso y la transición de sala en sala. La planificación por alternancia de densidad y posicionamiento de todas las salas, que oscila entre orden y « desorden », permite que cada espacio tenga un espíritu propio, que varía de una sala a otra.

Estos cambios de ritmo permiten preservar el espíritu y la especificidad del museo: el de un espacio íntimo, que evita una regularidad artificial. Se trata de desarrollar un recorrido que respete el espacio, con sus virtudes y defectos. Se busca conservar, con particular celo, un ambiente de visita digno del hotel Biron. Para ello se ha preservado una parte esencial de sus cualidades sensibles, como las relaciones exterior-interior: luz natural, panorámicas y reflejos, intimidad.

Nueva sala: Rodin en el hotel Biron

Reconstituida a partir de fotografías de época, esta sala evoca la presencia de Rodin en el hotel Biron. El artista descubre este lugar en 1908, convirtiéndolo en un espacio de exposición y recepción de coleccionistas y modelos. El biombo con decoraciones vegetales data de finales del siglo XIX, y nos transporta a las sesiones de pose de modelos. En las banquetas de madera están expuestos los bustos modelados por Rodin, pero también una Virgen con el Niño, que data del siglo XIV. Cajas de madera en bruto servían de nicho para torsos romanos. La habitación estaba amueblada de forma heteróclita, con un escritorio enchapado en caoba, estilo Louis-Philippe, y con un mueble en ángulo pintado de blanco, que data de comienzos del siglo XIX, sobre los cuales podían verse jarrones griegos o chinos. En el suelo, como en un atelier, Rodin había posado dos hornillos para perfume en bronce, de origen japonés, del siglo XIX.

Camille Claudel

La idea de consagrar una sala del museo a la obra de Camille Claudel fue sugerida a Rodin por el periodista y crítico de arte Mathias Morhardt, ferviente admirador de la artista. La sala recién es inaugurada en 1952, cuando Paul Claudel dona al museo cuatro obras mayores de su hermana: Vertumno y Pomona, las dos versiones de La Edad Madura, y Cloto. Poco a poco, la colección se fue enriqueciendo gracias a las donaciones y las adquisiciones realizadas por el museo.

Nueva sala: Rodin y la Antigüedad

Rodin solía decir “la Antigüedad es mi juventud”, pues de la Antigüedad manaba gran parte de su inspiración. Rodin era un apasionado coleccionista de antigüedades. A partir de 1893, compra miles de fragmentos y esculturas griegas, romanas, y egipcias, que acompañaban su reflexión artística. En Meudon y en París, Rodin expone estos objetos en cajas, banquetas, o columnas de yeso, en medio de sus propias obras.

Ciento veintitrés antigüedades provenientes de la reserva de la colección de Rodin son exhibidas en la penúltima sala del recorrido para ser confrontadas con una escultura clave de Rodin, El hombre que camina, que refleja las figuras de la Antigüedad mutiladas por el tiempo. Expuestos en los muros, se encuentran una serie de cabezas, torsos, pies, y manos del período greco-romano. Grandes torsos egipcios o romanos, instalados sobre soportes, destacan el ritmo de las pilastras. Sobre una banqueta antigua, Tritón y Nereida de Rodin se encuentra rodeada de mármoles romanos, que reproducen una instalación organizada en el hotel en la época en la cual vivía el artista. Una multitud de pequeñas antigüedades de diversos orígenes y materiales ilustran en una vitrina el eclecticismo del coleccionista.

El regreso de la pintura en Biron

Entre los miles de objetos legados por Rodin figuran 200 pinturas: el escultor había comprado algunas, entre las cuales se cuentan pinturas de Van Gogh. Pero la mayoría de estas obras provienen de intercambios con pintores amigos: una de las obras más célebres de esta colección es sin duda el cuadro de Monet, Belle-Île. Estas obras permiten vislumbrar el gusto de Rodin; las relaciones humanas o artísticas que mantenía con sus contemporáneos. Durante la reapertura de Biron, 50 pinturas formarán parte de la muestra. Gran parte de ellas han sido redescubiertas, ya sea porque han sido objeto de una restauración importante (como El Teatro de Belleville), o bien porque prácticamente no habían salido de la reserva de la colección. Se encuentran a lo largo del recorrido, pero también en el descanso de las escaleras: una primera etapa antes de la publicación del catálogo de pinturas.

Una nueva sala: la Galería de Artes gráficas

En el primer piso del museo se ha creado un espacio especial: la galería de artes gráficas. Este espacio, optimizado por un sistema de colocación de obras simplificado, permite incrementar la apreciación de piezas sobresalientes, y a menudo desconocidas. Son casi 8000 dibujos, más de 1000 grabados, 11 000 fotografías, y 60 000 piezas de archivos patrimoniales que permiten vislumbrar la estética de Rodin bajo un ángulo diferente y complementario. Esta galería central está consagrada a pequeñas exposiciones de catálogo, que permitirán la exposición de estas obras. Ligadas o no a la programación de las grandes exposiciones temporales, a la actualidad del museo, o con motivo de celebraciones, son una oportunidad de renovar nuestra visión, abordando con detalle temas variados, poco esperados, y reuniendo tanto a los contemporáneos del artista, como a los artistas contemporáneos.

La primera presentación, que se llevará a cabo durante la reapertura, será consagrada a las adquisiciones del museo: dibujos, esculturas, fotografías y manuscritos adquiridos entre 2006 y 2015.