Auguste Rodin (1840 -1917)

Camino de tierra en Watermael en el bosque de Soignes

Entre 1871 y 1877

Óleo sobre papel pegado sobre cartón

Alt. 36,5 cm ; Anch. 27 cm

P.7240

Rodin, tras el sitio de París, acude a trabajar a Bruselas dónde reside durante seis años, para ejecutar, junto a Albert Carrier-Beleuse, esculturas ornamentales.

Fue el momento en que, todavía atraído por la pintura y profundamente arraigado al campo de la región del Brabante, realiza cerca de treinta paisajes. Un aspecto del arte del gran escultor que se mantuvo muy desconocido. Rodin dijo a Bourdelle: "[He visitado los museos y las ciudades de Bélgica, pero no he conservado nada de ello] excepto el amor por la naturaleza, por los largos paseos y la severidad de los bosques que me gustaban". (Cladel, 1936). Estas pinturas, realizadas a partir del motivo, están relacionadas con las grandes excursiones que le gustaban hacer a Rodin, en compañía de Rose Beuret, en el bosque de Soignes. 


En este estudio, un camino bordeado por unos cuantos árboles, con una imprecisa silueta en el primer plano, un bosquecillo en la lejanía, una iglesia parroquial que se erige en el horizonte, en un cielo brumoso, están evocados con mucha libertad, con atrevidas pinceladas de colores intensos, ya que el artista intenta traducir ante todo una impresión fugaz y espontánea. 

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