Efebo
III-II siglo a. C.
Bronce
Alt. 24,8 cm ; Anch. 8,5 cm ; P. 3,5 cm
Co.1329
Adquirido por Rodin entre 1893 y 1917.
Esta estatuilla de hombre procedente de la Italia prerromana impacta la imaginación por su aspecto bruto y primitivo, los rasgos del rostro a penas indicados por el pellizqueado del barro original: A Rodin le gusta el carácter sombrío de los artistas etruscos y la aridez de las esculturas en bronce carcomidas por la oxidación.
La monumentalidad de esta obra de dimensiones modestas no deja de recordar sus propias investigaciones, en torno a la figura del L’Homme qui marche [El Caminante], por ejemplo: "En el cuerpo humano, siempre he buscado su aspecto arquitectónico. [...] La obra se encuentra en todos los planos. [...]. Las formas se repiten en la naturaleza. Pero hay algo que se mantiene: la forma. Los antiguos siempre lo han entendido, y buscaban más el "núcleo" de cada forma, la propia esencia de su aspecto, preocupándose poco por los detalles del objeto que tenían realmente ante la vista"(Rodin in Canudo, 1913).