Auguste Rodin (1840 -1917)

Ugolino rodeado por tres niños

En torno a 1880

Lápiz, pluma y aguada, tinta y guache sobre papel

Alt. 17,3 cm ; Anch. 13,7 cm

D.7627

Antigua colección de Maurice Fenaille, adquirida en ¿1929?

Cuando Rodin recibe el encargo de La Porte de l’Enfer [La Puerta del Infierno], se sumerge en La Divina Comedia de Dante, "lápiz en mano", y realiza más de un centenar de dibujos, que no son proyectos por el momento, sino una forma para el artista "de trabajar en la mente de este extraordinario poeta", como lo confiesa en una carta a Léon Gauchez. Invadidos por trazos o aguadas de tinta, a estos dibujos se les llama "negros", debido a la vez a la técnica elegida y al mundo infernal que evocan.

 

Entre las almas errantes y desesperadas que se encuentran Dante y Virgilio, a lo largo de su peregrinación, es la de Ugolino la que va a marcar en particular la imaginación de Rodin. El dibujante procura seguir todos los episodios del trágico destino del conde, desde su encarcelamiento en una torre donde fue condenado a morir de hambre con sus hijos, hasta las terribles escenas en las que el padre llega a devorar a sus hijos.

 

En esta composición piramidal, los cuerpos convulsionados, las bocas gritando, están modelados por sombras de aguada gris y realces de guache blanco, mientras que una serie de ajaracas de líneas de lápiz o de tinta roja proporciona a la escena su aspecto frenético y sangriento. El carácter desgarrador y atormentado de esta imagen se intensifica todavía más mediante la máscara sombría de Ugolino que, agarrado por sus hijos, intenta sofocar con su mano izquierda un aullido de espanto o taparle la boca hambrienta.

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