Auguste Rodin (1840 -1917)

Bailarina camboyana

1906

Lápiz, difumino, acuarela y realces de lápiz graso sobre papel

Alt. 34,8 cm ; Anch. 26,7 cm

D.4455

Hablando de las bailarinas camboyanas - cuyos movimientos han exaltado y profundamente emocionado por su novedad y perfección - Rodin confía con una agudeza y una penetración sorprendentes:

 

"… Incluso han logrado encontrar un nuevo movimiento, que no conocía: son los sobresaltos que da el cuerpo, y en el que éste baja. Y posteriormente el gran recurso, es que tienen las piernas dobladas de forma permanente, y esto es un receptáculo de sobresaltos que modelan como lo desean y que les permite elevarse, crecerse en un momento determinado. Otro movimiento suyo, desconocido por las obras de la Antigüedad y por nosotros: cuando tienen los brazos extendidos como en cruz, dan un movimiento que serpentea de una mano a otra, pasando por los omoplatos. Este movimiento pertenece al Oriente Extremo, desconocido, nunca visto, es decir que cuando un movimiento del brazo izquierdo forma un arco cóncavo, el otro forma un arco convexo. Y juegan con los brazos, y el destello del movimiento pasa a los omoplatos". (Judrin, 2002)

< Volver a la colección