Auguste Rodin (1840 -1917)

Bailarina camboyana

1906

Lápiz de grafito, guache

Alt. 31,3 cm ; Anch. 19,8 cm

D.4428

El 10 de julio de 1906, Rodin, de 66 años de edad, cuando fue al Pré-Catelan, en París, para admirar la actuación de la compañía de las bailarinas camboyanas, que habían acudido en el séquito del rey de Camboya, Sisowath, en su viaje oficial a Francia. Extasiado ante la belleza de estas bailarinas y la novedad de su gestual, Rodin va hasta seguirlas a Marsella para poder dibujarlas, sin tregua, hasta su partida el 20 de julio.

 

Según las impresiones del artista, confiadas a Georges Bourdon, en el Figaro del 1 de agosto de 1906:  "Estas danzas monótonas y lentas, que siguen el compás de una música trepidante, son de una extraordinaria belleza, una belleza perfecta… [Las Camboyanas] me han enseñado movimientos que no había visto nunca hasta entonces en ninguna parte…".

 

Fue a la guache (de color ocre, para los gráciles brazos y la cabeza, de un azul intenso para la túnica que drapea el cuerpo), pasada con grandes pinceladas dentro y fuera del trazado del contorno, que corrige y precisa lo que ha captado inicialmente, al lápiz, de la actitud hierática de esta bailarina en cuclillas. Cualquier detalle queda absolutamente excluido (ropa, fisionomía, peinado...). Solo queda la energía concentrada de los gestos gráciles y elocuentes, procedentes de los tiempos más remotos.

 

"(...)Para decirlo todo, concluye Rodin, si son bellas es porque producen naturalmente movimientos justos…".

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